Más novedades en el atelier

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Como una colonia de hormigas en pleno traslado, los meses avanzan implacables, devorándolo todo a su paso. 

Sin apenas percatarme, ha transcurrido más de un año desde que creé «Nusos & Lligams» en mi cueva, o sea, mi taller de encuadernación —aunque yo prefiero llamarlo atelier editorial, porque no solo encuaderno— en una habitación de casa, lo suficientemente grande y bien iluminada como para desarrollar esta afición en condiciones.

Un año da para muchos cambios, no se trata de grandes cosas, sino de actualizaciones que me permiten hacer el trabajo repetitivo de manera más rápida y sencilla.

LA HERRAMIENTA PERFECTA PARA ESCRIBIR

Anoche descubrí que no existe para mí la herramienta perfecta, definitiva para escribir. En realidad, mi herramienta perfecta varía según el momento.

Puede ser mi móvil cuando no tengo otra cosa a mano, le puedo acoplar un teclado si las circunstancias lo permiten. 

Puede ser también un cuaderno de notas, como la última vez que salí de excursión, o al redactar esta misma entrada del blog.

Puede ser una máquina de escribir manual, cuando de explotar la nostalgia se trata, o térmica si no puedo armar demasiado escándalo. 

Puede ser la Raspberry dedicada que tengo en mi cuarto de trabajo, cuando no puedo o no quiero estar en el despacho. 

Puede ser cualquier cosa y en cualquier lugar. Y, al final, cualquier texto tiene que pasar sí o sí por el ordenador.

Eso lo descubrí anoche al terminar de escribir todo un señor capítulo con el móvil, a pelo, tumbado en la cama, a las dos de la mañana. 

Ahí me di cuenta de lo que ya sabía: que estoy lleno de excusas. 

Me di cuenta también de lo afortunado que soy por disponer de tanta versatilidad y del tiempo que he perdido en búsquedas absurdas, pero supongo que es parte del proceso de la vida: cagarla y aprender. 

Así que sí, a fuerza de escribir, por fin he entendido que la herramienta es lo de menos.

Tu mini-kit para emergencias graves: pequeño, útil y siempre contigo

En un entorno urbano, las emergencias pueden surgir en cualquier momento y en el lugar más inesperado. Por eso, llevar un kit de primeros auxilios compacto y funcional —conocido por sus siglas en inglés como IFAK (Individual First Aid Kit)— es una decisión inteligente para cualquier persona preocupada por su seguridad y la de quienes le rodean.

Pero ¿qué debe llevar un IFAK compacto? Aquí te cuento lo que considero esencial, teniendo en cuenta que no se trata de curar rasguños o molestias menores, sino de estar preparado para controlar hemorragias graves como consecuencia de un accidente laboral, de tráfico o una catástrofe inesperada.

¿Por qué un IFAK compacto?

No siempre querremos —ni podremos— cargar con un botiquín grande y pesado. El IFAK para EDC urbano debe ser ligero, pequeño y accesible, para que esté siempre contigo sin molestar. Su objetivo principal es permitir el control inmediato de hemorragias graves y proporcionar primeros auxilios antes de la llegada de los servicios médicos.