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¿Es querer sólo doler?

Dice que me quiere,
y no nos vemos;
que sigue a mi lado,
y quizás sea cierto;
pero yo cada vez
la siento más lejos.
Creo estar de más
echándola de menos.
Dime, tú, amigo mío,
que sabes de esto:
¿Existe un querer
que sacrifique besos
y te robe las ganas
de crear versos?
¿Es querer sólo doler
o es más que eso?

Lluvia de agosto

La lluvia golpea mis oídos
con su monótono llanto
mientras mi alma confusa
declama en alto
para exorcizar el frío
que se ha apoderado
de nuestros corazones desangelados
e impide entrelazarse
tus brazos y los míos.
Duele tu vacío.
No hay calor
que mitigue tu ausencia
cuando tu presencia
lo era todo,
amor.
La complicidad se tornó silencio
cuando nuestros dedos
han dibujado caricias
en cada pliegue de nuestros cuerpos.
Te echo de menos.
El lecho donde reíamos
ahora yace mudo
y nuestros cuerpos desnudos
tiritan, callan, se extrañan.
No hay plegarias ni conjuros
ni un poquito de la magia
que me transportaba,
con tu mirada,
a otros mundos.

Me diés o tuyo amor en treudo

Me diés o tuyo amor en treudo
por alto pre y cara pensión,
en condizions que no entiendo
cómo podiéi azeutar-las yo.

Casemos y fiziemos papels
con grande boso y fuerte guaranzia,
cómo no li demandéi á o mosén
que fese de bez a carta de grazia?

Despedida

«No fue el veneno
lo que me mató,
sino la acidez de sus besos.
Saborear por miel la hiel
y negar lo cierto».
Explicaba en su nota
quien ya estaba muerto.